La ruta de la seda, entre Constantinopla (actual Estambul) y la ciudad china de Chang’an (hoy Xi’an) son ocho mil kilómetros, pasando por cordilleras, desiertos y elevadas mesetas. La seda aparece en el Mediterráneo por el interés del Imperio Chino en obtener caballos para combatir a las tribus nómadas, pagándolos con seda.

